El exdictador Jean Claude Duvalier, acusado por crímenes de
lesa humanidad y desvío de fondos, tampoco concurrió hoy a una audiencia
convocada por el Tribunal de Apelación de Haití.
La posición del inculpado fue la misma que asumió los
pasados 31 de enero y 7 de febrero, fecha de los primeros llamados para
responder ante la justicia.
No hay ni uno por ciento de posibilidades de que venga aquí,
manifestó Reynold Georges, uno de los abogados de Duvalier, presente el juzgado
por otros casos.
Según reportes de prensa, el jurista expresó que ahora
esperarán tranquilamente por el Tribunal de Casación, la más alta autoridad que
dicta decisiones sin otra posibilidad de recurso.
Duvalier regresó dos años atrás de manera repentina a Puerto
Príncipe tras permanecer un cuarto de siglo en Francia, y entonces autoridades
haitianas le abrieron una investigación por abuso de los derechos humanos
durante su dictadura de 1971
a 1986.
Sin embargo, a finales de enero del año pasado el juez Jean
Carves descartó enjuiciar al llamado Baby Doc por esas violaciones, declaradas
como prescriptas, e indicó que iría a los tribunales solo por corrupción y
desvío de fondos.
De esa forma, fueron obviadas decenas de denuncias
presentadas por víctimas del régimen, cuyos abusos, a juicio de organizaciones
civiles, constituyen crímenes contra la humanidad, por lo cual son
imprescriptibles.
Ante tal decisión, los afectados recurrieron en febrero de
2012 al Tribunal de Apelación.
Si es procesado por corrupción, Duvalier enfrentará una pena
máxima de hasta cinco años de cárcel.
Al sucesor en el poder de su padre, el también déspota
Francois Duvalier, se le atribuyen otros delitos como la asociación con
delincuentes y malversación de entre 300 y 800 millones de dólares.
Diversas fuentes estiman que durante las dictaduras
duvalieristas fueron asesinados de 20 mil a 30 mil civiles, principalmente a
manos de unas fuerzas paramilitares, todavía existentes de forma no oficial,
llamadas Ton Ton Macoutes.

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